Llegada laprimavera, el contable mayor del reino, Equis de la Puente Caliente se solazabaasomado a su ventana elaborando con su mirada el censo mundial de los escotesde las mozas aprendices, PHAS y cualesquiera susceptibles de entrar en su campovisual, nadando a placer en el vasto océano de la impunidad de Carloszree.
No muy lejos deallí el Rey en lo alto de su columna aguardaba la llegada del Regente Tostado,Vizconde del Embla, que se acercaba cargado con dos o tres bolsas de la fonda Eroski.Como el Rey solo despachaba en su columna, se había habilitado un coche grúa,en el que el personal convocado por Dániel subía para hablar con él eimpregnarse de su buen hacer.
- Majestad,ya estoy aquí, dijo Tostado, sudoroso.
El Rey estaba muy ocupado y despachaba lascuestiones de la Haciendas y la Servidumbre como de soslayo, sin dejar de amontonarmanuscritos junto a él.
-¿Me has traído lo que te pedí?
-Si señor, aquí lo tengo, respondióTostado enseñándole las bolsas.
- A ver.
Tostado,mostró al Rey varias cabezas humanas, recientemente amputadas. En una de lasbolsas además de la cabeza de Mohamed Al Fayed, estaba su pene.
-¿Y esto?- preguntó el Rey, al ver aquellaadenda no solicitada.
- En este caso ha sido necesario-respondió Tostado.
Ambos se miraron durante dos segundos, comprendiendo que era buen momento paraentregarse a una de los pilares fundamentales de la religión oficial de la Carloszree:El famoso “mejor-hacemos-como-que- no- nos-enteramos”. Corrido el tupido velosobre los hobbies del albañil decapitado, el Rey continuó:
- ¿Tienes sustituto para el puestode Al-Fayed?- inquirió el Rey.
-Hemos puesto un anuncio en laprensa de las Hispanias y de momento sólo hemos recibido el curriculum de un tal Pacoel Pocero. Creo que no está mal, comparado con sus dos antecesores- explicóTostado.
-Tengo otros planes, pero tú vehaciendo como para que parezca un concurso. Vamos con los otros dos asuntospendientes del mundo de los piojosos: el aumento de la plantilla y el plan deincentivos.
- Efectivamente señor por finsolucionaremos la escasez de la plantilla convocando 30 plazas del cuerpo detécnicos de pelotas y aduladores, 25 plazas del cuerpo de chivatos e infiltrados,y otras 45 plazas del cuerpo facultativo deincondicionales-por-la-cuenta-que-les-tiene.
-Encuanto a los incentivos, majestad, ya atenemos las pruebas de pureza de sangre,sólo incentivaremos a incondicionales de dos generaciones, a losincondicionales conversos solo entre el 25% y el 50% del total del incentivo.
-Bueno,Tostado, ya ajustaremos el baremo en cuanto hayamos puesto en marcha la cátedraSlobodan Milošević de limpieza y purificación, no te preocupes- dijo El Rey a su fiel Regente mientras leindicaba con la mano que se marchase.
Al bajar de la columna Tostado, el Rey le recordó que se llevase la bolsa con susheces, con las que se fabricaba el compost para los cimientos del futuro delreino.
Dánielquedó entregado por unos segundos a la melancolía de contemplar a lo lejos el castillode la Bruja….que se oteaba a la perfección desde la columna del Rey de laCarloszree, prendado de la grandeza de aquella diosa de la excelencia.
- Creo que el reino de la Carloszree se me ha quedado pequeño –pensó- otros mundos meesperan allá afuera para colmar de excelencia y perfeccionar…aunque deberíaexistir otro verbo, no sé, tal vez elverbo “Danielar”.
Convencido deque la ocurrencia era uno de sus magnos hallazgos llamó a la ministra Chorches:
-Chorchi,¿tenemos algún conocido en la Real Academia de la lengua de todas lashispanias?
Chorches sonrió pícara y respondió: “Of course, my lord”.
- Pueshay que cambiar “perfeccionar, arreglar y mejorar” por “Danielar”, encárgate tú.
- Y Chorches se encargó de mover hilos para danielar la lengua española.
El Rey cayó en la cuenta entonces de que no tenía en ese momento bolsa disponible para sus deyecciones, allá en lo alto de su columna, pero lejos de contener sus ganas dealiviarse, se dejó ir al viento, pensando:
-Para el tiempo que me queda en el convento…
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martes, 31 de mayo de 2011
jueves, 28 de abril de 2011
Historias de Tarma y Mite (Capítulo 5): De cómo Regentes y Responsables de Haciendas celebran su salvación –o no- (segunda parte)
…Se hacía tarde en la posada El Cebadero y cada Viceregente y Responsable de Hacienda portaba un palito e intentaba averiguar de reojo si el suyo era más o menos corto que el de al lado, dando por hecho que el que tuviese el más corto debería darse por decapitado. O el más largo, que con lo del tamaño nunca se sabe y la cortedad no era don exento de premio en el Reino, pese al oficial discurso de la exigencia…
El silencio se hizo eterno y el Rey, no sin cierta socarronería, dijo: “Queridos Piojosos…”
La ministra Chorches, dio un codazo discreto a la par que afectuoso al Rey como para recordarle algo acerca el lenguaje a emplear, conforme a las directrices de la ministra de la Párida. Dániel cayó en seguida en la cuenta y se desdijo…
“Queridas piojosas y queridos piojosos”. Choches asintió esta vez.
“Mostradme vuestros palitos y veamos que os ha deparado el destino.”
Los Responsables de las Haciendas (mientras el Regente instalaba el Embla y un videojuego llamado “angry crows” en su Ayfon faif) levantaron sus brazos y comprobaron tras unos segundos de incertidumbre que todos los palitos eran iguales.
Dániel, Despuntado y Chorches rompieron a reír cruelmente durante un buen rato, ante la palidez de los Hacendados (también llamados Mercadonianos). Cuando terminaron de partirse sus soberanas cajas ante sus rostros tan duros como pálidos, el Rey susurró a Despuntado: “Díselo mi fiel Dedé, oh virtuoso Nijinsky de mi delfinario”
Y el Heredero del que antaño decía que el Reino no debía heredarse, habló asín: “Es la soberana voluntad de nuestro Rey no comunicaros su decisión sobre vuestros pescuezos y traseros hasta bien entrado el solsticio de verano. Sólo Bellaca tomará la silla de Perla Cráiz antes de esa fecha, aunque con la condición de venir a mi despacho a abanicarme como hasta ahora siempre que yo se lo pida. Y ahora, disfrutad del postre que os hemos traído, gentileza de su majestad:
Y dos desheredadas del colectivo “Piojosas de Haciendas y Servidumbre” (PHAS) sirvieron el postre: “Pastel de migajas de los deshechos de las sobras de los prohombres, prohembras, hidalgas e hidalgos bárbaros/as recalentado en segunda vuelta en laboratorios bárbaros con esferificación de bravas a la Colmenaruá.
El premio compensó la congoja de los Responsables de las Haciendas que se abalanzaron con voracidad ante tan grato presente culinario entre codazos, pisotones y patadas, como era su costumbre.
Y El Rey dio por concluida la escena con una orden atronadora: “Y ahora, pestilentes males necesarios de mi Reino, marchaos todos haciendo la croqueta”.
Y rodando por el suelo se alejaron en su particular Intercampus. Eso sí, Torcaz llegó a la puerta de la Posada antes que los otros pese a salir la última y es que se había caído de joven en una marmita llena de colillas de puros del Rey Poissons, de ahí su fuerza descomunal y su especial don de huir deprisa en momentos difíciles.
Al marcharse camino de la carroza real, el Rey y su séquito pasaron por delante de un espejo y no pudieron resistirse a su propia contemplación unos segundos:
“Qué guapos somos y qué bien olemos” -susurró Chorches al Rey- “deberíamos firmar un convenio con Johnsons @Johnsons cuando cerremos lo de los picoletos. Además yo moveré mis contactos faranduleros, majestad, para que os den el papel de Dios en el próximo anuncio de Nespresso”, concluyó Chorches, más anacrónica que un trotskista en un consejo de administración.
A la mañana siguiente, ya en soledad, Dániel abrió una pequeña caja que guardaba al fondo de un cajón de su real despacho, y aunque no fumaba ni había fumado nunca, se encendió un Montecristo del 15, se miró a un gran espejo colgado junto a su puerta más bronceada que Don Johnson en Miami y pensó:
“Y si llamo a la Casa Real de Hispania para que su principito me inaugure mi nuevo campus… “ y dándose a sus nuevos placeres comenzó a escribir en un folio en blanco sin reciclar un título que decía:
“Nueva Constitución del Reino de Hispania”, por Dániel de Pena, alias Poissons segundo de Carloszree…” y luego continuaba:
“Artículo primero: “Hispania se constituye en un Estado liberal y epidermocrático de Derechas, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad de mercado, la justicia bursátil, la igualdad de mis elegidos y el pluralismo político dentro de las fronteras del pensamiento único”.
Exhaló una bocanada de humo de su recién estrenado cigarro y se sintió más Rey que nunca, se vio ya repartiendo puros entre los Hombres Puros y entre otros purificados por conveniencia, criando a sus pechos camadas y más camadas de los que antes lo llamaban el breve y ahora empezaban a hacer cola en el besamanos cotidiano de la supervivencia mundana en Carloszree, para conseguir plaza al colorcito de su soberano padrinazgo, aunque fuese de polimili, soplón o limpiabotas, los tan amados gremios del Rey Poissons…
El silencio se hizo eterno y el Rey, no sin cierta socarronería, dijo: “Queridos Piojosos…”
La ministra Chorches, dio un codazo discreto a la par que afectuoso al Rey como para recordarle algo acerca el lenguaje a emplear, conforme a las directrices de la ministra de la Párida. Dániel cayó en seguida en la cuenta y se desdijo…
“Queridas piojosas y queridos piojosos”. Choches asintió esta vez.
“Mostradme vuestros palitos y veamos que os ha deparado el destino.”
Los Responsables de las Haciendas (mientras el Regente instalaba el Embla y un videojuego llamado “angry crows” en su Ayfon faif) levantaron sus brazos y comprobaron tras unos segundos de incertidumbre que todos los palitos eran iguales.
Dániel, Despuntado y Chorches rompieron a reír cruelmente durante un buen rato, ante la palidez de los Hacendados (también llamados Mercadonianos). Cuando terminaron de partirse sus soberanas cajas ante sus rostros tan duros como pálidos, el Rey susurró a Despuntado: “Díselo mi fiel Dedé, oh virtuoso Nijinsky de mi delfinario”
Y el Heredero del que antaño decía que el Reino no debía heredarse, habló asín: “Es la soberana voluntad de nuestro Rey no comunicaros su decisión sobre vuestros pescuezos y traseros hasta bien entrado el solsticio de verano. Sólo Bellaca tomará la silla de Perla Cráiz antes de esa fecha, aunque con la condición de venir a mi despacho a abanicarme como hasta ahora siempre que yo se lo pida. Y ahora, disfrutad del postre que os hemos traído, gentileza de su majestad:
Y dos desheredadas del colectivo “Piojosas de Haciendas y Servidumbre” (PHAS) sirvieron el postre: “Pastel de migajas de los deshechos de las sobras de los prohombres, prohembras, hidalgas e hidalgos bárbaros/as recalentado en segunda vuelta en laboratorios bárbaros con esferificación de bravas a la Colmenaruá.
El premio compensó la congoja de los Responsables de las Haciendas que se abalanzaron con voracidad ante tan grato presente culinario entre codazos, pisotones y patadas, como era su costumbre.
Y El Rey dio por concluida la escena con una orden atronadora: “Y ahora, pestilentes males necesarios de mi Reino, marchaos todos haciendo la croqueta”.
Y rodando por el suelo se alejaron en su particular Intercampus. Eso sí, Torcaz llegó a la puerta de la Posada antes que los otros pese a salir la última y es que se había caído de joven en una marmita llena de colillas de puros del Rey Poissons, de ahí su fuerza descomunal y su especial don de huir deprisa en momentos difíciles.
Al marcharse camino de la carroza real, el Rey y su séquito pasaron por delante de un espejo y no pudieron resistirse a su propia contemplación unos segundos:
“Qué guapos somos y qué bien olemos” -susurró Chorches al Rey- “deberíamos firmar un convenio con Johnsons @Johnsons cuando cerremos lo de los picoletos. Además yo moveré mis contactos faranduleros, majestad, para que os den el papel de Dios en el próximo anuncio de Nespresso”, concluyó Chorches, más anacrónica que un trotskista en un consejo de administración.
A la mañana siguiente, ya en soledad, Dániel abrió una pequeña caja que guardaba al fondo de un cajón de su real despacho, y aunque no fumaba ni había fumado nunca, se encendió un Montecristo del 15, se miró a un gran espejo colgado junto a su puerta más bronceada que Don Johnson en Miami y pensó:
“Y si llamo a la Casa Real de Hispania para que su principito me inaugure mi nuevo campus… “ y dándose a sus nuevos placeres comenzó a escribir en un folio en blanco sin reciclar un título que decía:
“Nueva Constitución del Reino de Hispania”, por Dániel de Pena, alias Poissons segundo de Carloszree…” y luego continuaba:
“Artículo primero: “Hispania se constituye en un Estado liberal y epidermocrático de Derechas, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad de mercado, la justicia bursátil, la igualdad de mis elegidos y el pluralismo político dentro de las fronteras del pensamiento único”.
Exhaló una bocanada de humo de su recién estrenado cigarro y se sintió más Rey que nunca, se vio ya repartiendo puros entre los Hombres Puros y entre otros purificados por conveniencia, criando a sus pechos camadas y más camadas de los que antes lo llamaban el breve y ahora empezaban a hacer cola en el besamanos cotidiano de la supervivencia mundana en Carloszree, para conseguir plaza al colorcito de su soberano padrinazgo, aunque fuese de polimili, soplón o limpiabotas, los tan amados gremios del Rey Poissons…
miércoles, 30 de marzo de 2011
Historias de Tarma y Mite (Capítulo 4): De cómo Regentes y responsables de Haciendas celebran su salvación (primera parte)
La conversación de responsables de Haciendas y Regentes del inframundo de la Servidumbre después de la Justa se basaba en el índice de su manual básico de supervivencia, a saber, se limitaban a decir: "buf, qué cuatro añitos nos esperan" cuando estaban junto a un partidario del difunto Lucien Duplo, "buf, de la que nos hemos librao" cuando estaban junto a un partidario del Rey Dániel o "buf, hace calor" si no estaban seguros de con quien hablaban...
El día siguiente a su noche electoral de insomnio y soltura de vientre, el Regente Tostado deambulaba por el edificio central de la Carloszree con casi un 51% de baile de san Vito y un 49% restante de fiesta en el cuerpo. Había perdido siete quilos en la Justa por alteraciones de estómago pero estaba recuperando velozmente su apetito. La cara le empezaba a doler un poco de no poder quitarse la sonrisa del rostro. Su colección de grandes éxitos de música clásica para regentes sonaba a todo volumen en su despacho, aunque de vez en cuando ponía un disco de unos juglares muy de su gusto llamados "Camela", pero más bajito, para no quedar en evidencia ante Dániel. Tostado tenía la palma de la mano rubefacta de tanto dar palmadas a cuanta espalda se le cruzaba por los pasillos.
-Por fin yo, antiguo Vizconde del Embla, recuperaré un título nobiliario, tal vez seré… Marqués de Hidra 2 o Gran Duque de Aula Global…, fantaseaba añorante mientras caminaba de un lado a otro de su despacho. ¡Sin duda haré pequeño a Raposete, con esta chispa que tengo!
-¡Uan-Chu, campeón,! marchando un quilito de pastas de las rancias de REHAZ, que voy a invitar a estos Hacendados míos y a regalarles un pin corporativo, por lo menos.
- Tostado llamó también al contable de la Puente Caliente y le dijo: ¿Equis, digo yo que algunas calderillas tendremos para un buen yantar en el Cebadero?
- Y para dos y tes y los que hagan falta!, que ya firmo yo la autorización !- Respondió el contable mayor a carcajada limpia.
Y así Tostado convocó a los Responsables de las Haciendas y a sus mil y un respectivos delfinillos, a su celebración particular de la victoria de Dániel diciendo:
-El rey Dániel nos honrará con su presencia a los postres, a buen seguro que sus asistentes portarán gratificaciones, ascensos y nuevos cargos en los que solazarnos y solazar a las nuestros.
El Cebadero era una afamada fonda próxima a tierras bárbaras frecuentada habitualmente por Regentes y Responsables de Haciendas para sus pantagruélicos festines, en los que diezmaban sensiblemente la población de cochinillos segovianos con cargo al erario del Reino.
Llegados alrededor de la mesa, Regentes y Hacendados se arrancaban con desigual entusiasmo a hacer chanzas sobre Jurisculsultos, con risa un tanto nerviosa. siguiendose la corriente los unos a los otros:
Empezó, sobrada ella, Bellaca de la Aceña:
-¿Qué son cien Jurisconosultos en el fondo del mar? (Pausa)
-¡Un excelente futuro!, ja, ja ,ja, reía el nervioso coro del consenso.
Luego se animó la bárbara Beatta Reghina:
-¿Qué es una vivienda de 30 metros cuadrados empapelada con billetes de 500 y libros de Aranzadi? (pausa)
-Un “estudio” jurídico. Carcajada general de los coristas.
Exclamó Joseph el Vislumbrante , copa de vino en mano:
- ¿Qué hace un jurisconsulto tirado a las puertas del reino mirando fijamente a la tierra? (pausa)
–¡Estudiar la Ley del Suelo!. Carcajada también general, entendiesen o no el chascarrillo.
Mohamed Al Fayat interrumpió las risas con un sonoroso trabajo de albañilería en forma de eructo, que todos respondieron con una unánime carcajada que a su vez se vio interrumpida por la entrada del Rey Dániel y su séquito:
Lope de los Betunes, Hacendado del Ministro Amanuense, reptó hacia el Rey y comenzó a arrojar pétalos de rosa a los pies de Dániel entonando cantos diversos de alabanza sobre su porte e inteligencia sin parangón:
- Bendito tú entre todos los hombres puros y bendito tu fruto Despuntado...
- Calla y vete a la mierda, que no me oigo pensar- le dijo Dániel.
- Porfa, digo sí, mi bello señor.
Tras unos segundos de tensión, Despuntado atendiendo una indicación que El Rey le dio con la mirada, destapó un cubo con restos de estiércol electoral del cual sobresalían una serie de palos al parecer de diferentes longitudes, mientras en su otra mano sostenía una enorme espada recién afilada.
-Coged uno cada uno socatetos, que el Rey os va a sorprender en los postres- gritó Despuntado, con firmeza de Príncipe heredero.
Regentes y Responsables de haciendas fueron desfilando con visibles temblores musculares y asiendo cada uno un palito.
Despuntado rompió de nuevo el silencio gritando:
A ver, chusma indocumentada, mostrad los palitos y veamos a quien le ha tocado el más corto…
Y unos eternos y laxantes segundos sumieron en las tinieblas El cebadero…
(Continuará)
El día siguiente a su noche electoral de insomnio y soltura de vientre, el Regente Tostado deambulaba por el edificio central de la Carloszree con casi un 51% de baile de san Vito y un 49% restante de fiesta en el cuerpo. Había perdido siete quilos en la Justa por alteraciones de estómago pero estaba recuperando velozmente su apetito. La cara le empezaba a doler un poco de no poder quitarse la sonrisa del rostro. Su colección de grandes éxitos de música clásica para regentes sonaba a todo volumen en su despacho, aunque de vez en cuando ponía un disco de unos juglares muy de su gusto llamados "Camela", pero más bajito, para no quedar en evidencia ante Dániel. Tostado tenía la palma de la mano rubefacta de tanto dar palmadas a cuanta espalda se le cruzaba por los pasillos.
-Por fin yo, antiguo Vizconde del Embla, recuperaré un título nobiliario, tal vez seré… Marqués de Hidra 2 o Gran Duque de Aula Global…, fantaseaba añorante mientras caminaba de un lado a otro de su despacho. ¡Sin duda haré pequeño a Raposete, con esta chispa que tengo!
-¡Uan-Chu, campeón,! marchando un quilito de pastas de las rancias de REHAZ, que voy a invitar a estos Hacendados míos y a regalarles un pin corporativo, por lo menos.
- Tostado llamó también al contable de la Puente Caliente y le dijo: ¿Equis, digo yo que algunas calderillas tendremos para un buen yantar en el Cebadero?
- Y para dos y tes y los que hagan falta!, que ya firmo yo la autorización !- Respondió el contable mayor a carcajada limpia.
Y así Tostado convocó a los Responsables de las Haciendas y a sus mil y un respectivos delfinillos, a su celebración particular de la victoria de Dániel diciendo:
-El rey Dániel nos honrará con su presencia a los postres, a buen seguro que sus asistentes portarán gratificaciones, ascensos y nuevos cargos en los que solazarnos y solazar a las nuestros.
El Cebadero era una afamada fonda próxima a tierras bárbaras frecuentada habitualmente por Regentes y Responsables de Haciendas para sus pantagruélicos festines, en los que diezmaban sensiblemente la población de cochinillos segovianos con cargo al erario del Reino.
Llegados alrededor de la mesa, Regentes y Hacendados se arrancaban con desigual entusiasmo a hacer chanzas sobre Jurisculsultos, con risa un tanto nerviosa. siguiendose la corriente los unos a los otros:
Empezó, sobrada ella, Bellaca de la Aceña:
-¿Qué son cien Jurisconosultos en el fondo del mar? (Pausa)
-¡Un excelente futuro!, ja, ja ,ja, reía el nervioso coro del consenso.
Luego se animó la bárbara Beatta Reghina:
-¿Qué es una vivienda de 30 metros cuadrados empapelada con billetes de 500 y libros de Aranzadi? (pausa)
-Un “estudio” jurídico. Carcajada general de los coristas.
Exclamó Joseph el Vislumbrante , copa de vino en mano:
- ¿Qué hace un jurisconsulto tirado a las puertas del reino mirando fijamente a la tierra? (pausa)
–¡Estudiar la Ley del Suelo!. Carcajada también general, entendiesen o no el chascarrillo.
Mohamed Al Fayat interrumpió las risas con un sonoroso trabajo de albañilería en forma de eructo, que todos respondieron con una unánime carcajada que a su vez se vio interrumpida por la entrada del Rey Dániel y su séquito:
Lope de los Betunes, Hacendado del Ministro Amanuense, reptó hacia el Rey y comenzó a arrojar pétalos de rosa a los pies de Dániel entonando cantos diversos de alabanza sobre su porte e inteligencia sin parangón:
- Bendito tú entre todos los hombres puros y bendito tu fruto Despuntado...
- Calla y vete a la mierda, que no me oigo pensar- le dijo Dániel.
- Porfa, digo sí, mi bello señor.
Tras unos segundos de tensión, Despuntado atendiendo una indicación que El Rey le dio con la mirada, destapó un cubo con restos de estiércol electoral del cual sobresalían una serie de palos al parecer de diferentes longitudes, mientras en su otra mano sostenía una enorme espada recién afilada.
-Coged uno cada uno socatetos, que el Rey os va a sorprender en los postres- gritó Despuntado, con firmeza de Príncipe heredero.
Regentes y Responsables de haciendas fueron desfilando con visibles temblores musculares y asiendo cada uno un palito.
Despuntado rompió de nuevo el silencio gritando:
A ver, chusma indocumentada, mostrad los palitos y veamos a quien le ha tocado el más corto…
Y unos eternos y laxantes segundos sumieron en las tinieblas El cebadero…
(Continuará)
viernes, 25 de marzo de 2011
Historias de Tarma y Mite (Capítulo 3): De Cómo Gregorio I despierta de su sueño.
-Despierte, majestad, susurró el ama de llaves, tirándole un poco del gorrito, como de costumbre.
Negros nubarrones nocturnos envuelven el cielo de la Quinta personal del antiguo rey de la Carloszree en la madrugada de la Justa electoral en Colmenalejos.
-¿Qué ocurre, Hispania me requiere por fin como salvador patrio?, farfulló Poissons a medio despertar.
- No, mi señor, hay noticias de la Justa de la Carlosztree…
El tono no gustó al ex Rey que se levantó con preocupación. A los pies de su lecho varios jurisconsultos cabizbajos traen a Lucien Duplo en una silla, aparentemente desmayado, hasta que esboza un ronquido, que finalmente se consolida como tal, en segunda vuelta. Alguien le da una discreta patadita que lo hace despertar. Gustoso del Asidero, solloza inconsolable.
- ¿Qué ha ocurrido, a qué vienen esas caras y esos llantos?- inquirió el viejo rey.
- Dániel nos ha ganado la Justa otra vez, mi señor. Susurró tembloroso un encapuchado en la oscuridad.
- Debe de haber algún error, todo debe estar ganado desde la publicación de mi misiva en el mejor periódico del Reino de Hispania. ¿Cómo es posible eso que dices?
Una encapuchada que se había tomado dos anisetes de más por empezar a celebrar antes de tiempo, responde:
- Se ha insinuado que vuestra afilada misiva, mi señor, ha provocado el efecto contrario y ha hecho cerrar filas a vuestros obtusos e indocumentados detractores en torno a Dániel, el ya no tan breve.
-Calla, mujer, cómo te atreves. Duplo, cómo es posible, ¿qué has hecho mal?
-No lo sé señor, sonreí mucho como me dijeron, me quité la corbata como un yeyé cualquiera, copié lo que decía Marceliano, pero no ha habido manera, no soy amado en Lega y eso que llevo un reloj digital de esos modernos.
Se hace un silencio espeso y atronador. El rey, confundido, contrariado, abraza fuerte a Duplo, que intenta articular alguna frase pero no puede. El abrazo se hace tan largo, intenso y tan lleno de amor paterno que asfixia a Duplo, que cae exánime, al suelo.
Los encapuchados, temblorosos, se retiran en silencio, uno se pede, el Rey vuelve a la cama, asistido por su ama de llaves, que hace gestos a la servidumbre para que retiren el fiambre de Duplo, por el procedimiento habitual.
El ama de llaves toma luego del brazo al abatido ex Rey Poissons y lo lleva de nuevo a su lecho, donde comienza a languidecer mientras se amodorra.
- ¿Me ha llamado el Borbón, me necesita la nación para que la guíe?
- Duerma, mi señor, duerma.- Respondió suave su fiel ama de llaves.
Y el antiguo Rey de la Carloszree, Gregorio I, se hundió más y más en el extenso panteón de sus sueños inalcanzados, cayendo para siempre en un seco jardín llamado pretérito imperfecto, antesala del olvido.
Negros nubarrones nocturnos envuelven el cielo de la Quinta personal del antiguo rey de la Carloszree en la madrugada de la Justa electoral en Colmenalejos.
-¿Qué ocurre, Hispania me requiere por fin como salvador patrio?, farfulló Poissons a medio despertar.
- No, mi señor, hay noticias de la Justa de la Carlosztree…
El tono no gustó al ex Rey que se levantó con preocupación. A los pies de su lecho varios jurisconsultos cabizbajos traen a Lucien Duplo en una silla, aparentemente desmayado, hasta que esboza un ronquido, que finalmente se consolida como tal, en segunda vuelta. Alguien le da una discreta patadita que lo hace despertar. Gustoso del Asidero, solloza inconsolable.
- ¿Qué ha ocurrido, a qué vienen esas caras y esos llantos?- inquirió el viejo rey.
- Dániel nos ha ganado la Justa otra vez, mi señor. Susurró tembloroso un encapuchado en la oscuridad.
- Debe de haber algún error, todo debe estar ganado desde la publicación de mi misiva en el mejor periódico del Reino de Hispania. ¿Cómo es posible eso que dices?
Una encapuchada que se había tomado dos anisetes de más por empezar a celebrar antes de tiempo, responde:
- Se ha insinuado que vuestra afilada misiva, mi señor, ha provocado el efecto contrario y ha hecho cerrar filas a vuestros obtusos e indocumentados detractores en torno a Dániel, el ya no tan breve.
-Calla, mujer, cómo te atreves. Duplo, cómo es posible, ¿qué has hecho mal?
-No lo sé señor, sonreí mucho como me dijeron, me quité la corbata como un yeyé cualquiera, copié lo que decía Marceliano, pero no ha habido manera, no soy amado en Lega y eso que llevo un reloj digital de esos modernos.
Se hace un silencio espeso y atronador. El rey, confundido, contrariado, abraza fuerte a Duplo, que intenta articular alguna frase pero no puede. El abrazo se hace tan largo, intenso y tan lleno de amor paterno que asfixia a Duplo, que cae exánime, al suelo.
Los encapuchados, temblorosos, se retiran en silencio, uno se pede, el Rey vuelve a la cama, asistido por su ama de llaves, que hace gestos a la servidumbre para que retiren el fiambre de Duplo, por el procedimiento habitual.
El ama de llaves toma luego del brazo al abatido ex Rey Poissons y lo lleva de nuevo a su lecho, donde comienza a languidecer mientras se amodorra.
- ¿Me ha llamado el Borbón, me necesita la nación para que la guíe?
- Duerma, mi señor, duerma.- Respondió suave su fiel ama de llaves.
Y el antiguo Rey de la Carloszree, Gregorio I, se hundió más y más en el extenso panteón de sus sueños inalcanzados, cayendo para siempre en un seco jardín llamado pretérito imperfecto, antesala del olvido.
lunes, 21 de marzo de 2011
Capítulo 3 de Tarma y Mite: De cómo Dániel copia el mercadillo electoral de Lucien Duplo para la servidumbre.
Después de un fin de semana tomando las aguas en la noble pedanía de Puerto Hurraco en busca de inspiración, Duplo y Dániel regresaron a la Carloszree con sendos morrales plenos de excrementos para arrojarse mutuamente y así afrontaron el tramo final de la Justa, dignificando así a su manera la santa institución:
-Hagamos algo, mi señor, para atraer el voto misérrimo de la servidumbre- susurró Despuntado.
-¿Acaso insinúas que deba yo rebajarme a tan mísera tarea?- refunfuñó Dániel atusándose el flequillo frente al espejo
-No, mi señor, pero tal vez a Tostado, Bellaca o Torcaz o a los responsables de las Haciendas se les ocurra algo… ¿los convoco?
- Sea. Pero cuando salgan abre las ventanas para ventilar, ya sabes el sarpullido que me produce la servidumbre.
Regentes y Responsables de Haciendas fueron convocados y al galope se presentaron ante Dániel, temiendo algún castigo o reprimenda, o anhelando tal vez un inesperado premio
-Haremos un mercadillo con lentejuelas, abalorios, espejines y esas morrallas que la chusma analfabeta adora- dijo Dániel, ufano de aquí a Princeton.
-Lope de los Betunes arrojose como de costumbre presto a besar sus suelas y exclamó genuflexo: Oh Daniel bello eres, hermosas tus ideas, refulgente tu ingenio. Yo me encargo, “porfa”, soy trilingüe por los codos, como te confirmará mi señor Amanuense, encomiéndame la responsabilidad y no fallaré. Yo sabré hacerlo.
-Tampoco te pases, Lope- lo ignoró cruelmente Dániel.- ¿Tú qué opinas, Jok de las Ballestas?
- Tal vez un mercadillo solidario y ecológico, mi señor. Disponemos de acróbatas, bufones y saltimbanquis para animarlo en mi Hacienda, ¿Cree mi señor que sería interesante? -Preguntó Jok con pies de plomo.
- No lo veo, dijo Dániel y se hizo un silencio de esos que afloja el vientre. Algunos asistentes aprovecharon para hacerse ver y dejarse querer por el Rey Dániel:
- El lema podría ser “dos bragas un euro”, interrumpió Torcaz, sintiéndose brillante y henchida de su natural y siempre rebosante talento.
-No hagas caso mi señor Dániel, se abrió paso a empujones Bellaca de la Aceña, yo pensaré la manera, beberé en la fuente sabia de San Yutube, mi única e insustituible lectura, allí encontraré, como siempre, la solución.
Al rey Dániel se le iba hinchando la vena del cuello al escuchar tanta sandez. De pronto bramó: - Decid de una vez, ¿qué quieren vuestros campesinos piojosos?- ¡necesitamos sus votos hediondos!
Para evitar salir con las ingles repletas de reales puntapiés del real despacho de Dániel todos prefirieron callar
.
-Marchaos, plebe inmunda, ¿para esto os pago, miserables? Despuntado, delfín mío, ve a espiar el puesto del mercadillo para siervos de Lucien Duplo y cuando hayas visto lo que vende lo copiaremos.
Por el mercadillo de Lucien Duplo, donde profería alaridos incansables Gustoso del Asidero, paseó un buen rato Despuntado que, a su regreso de la misión espía se puso de puntillas y susurró a Dániel: -“Lucien Duplo les ha prometido a los siervos varias cabezas de sus responsables de Haciendas, mi señor, creo que con un poco de sangre de sus jefes el populacho se conformará…”
Dániel sonrió, sabiéndose poseedor de la solución, entonces levantose y gritó al Regente Tostado: dile al tecnólogo Largo Enlosado que active la catapulta de palomas mensajeras personalizadas, voy a mensajear a los siervos para ofrecerles cabezas de sus hacendados, como Duplo.
Y así lo hizo, señalando como guillotinables a: J. Carolus de los Rodrigos, (el sigiloso, que mediante un conjuro alcanzaba la invisibilidad en caso de haber ruido de problemas). A Don Equis de la Puente Caliente (contable mayor de las haciendas y morrales designado por Raposete, ángel caído del lejano reino de Gualestrit), Don Lope de los Betunes (experto en aparecer en todos los retratos y en tropezarse casualmente con Dániel de Pena y Amanuense por los pasillos para decirles lo guapos que están y el buen tipo que tienen), Joseph el Vislumbrante (chamán bárbaro, hombre propenso a jugar a reinar, pero de lejos), y algún otro.
Y ofertó también la testuz del mismísimo Tostado, regente y Vizconde del Embla, por si con eso la servidumbre le daba su voto en la Justa electoral.
Regentes y responsables de Haciendas, comprendieron ese día que el mal cuerpo que arrastraban desde semanas atrás no eran gases, era miedo.
-Hagamos algo, mi señor, para atraer el voto misérrimo de la servidumbre- susurró Despuntado.
-¿Acaso insinúas que deba yo rebajarme a tan mísera tarea?- refunfuñó Dániel atusándose el flequillo frente al espejo
-No, mi señor, pero tal vez a Tostado, Bellaca o Torcaz o a los responsables de las Haciendas se les ocurra algo… ¿los convoco?
- Sea. Pero cuando salgan abre las ventanas para ventilar, ya sabes el sarpullido que me produce la servidumbre.
Regentes y Responsables de Haciendas fueron convocados y al galope se presentaron ante Dániel, temiendo algún castigo o reprimenda, o anhelando tal vez un inesperado premio
-Haremos un mercadillo con lentejuelas, abalorios, espejines y esas morrallas que la chusma analfabeta adora- dijo Dániel, ufano de aquí a Princeton.
-Lope de los Betunes arrojose como de costumbre presto a besar sus suelas y exclamó genuflexo: Oh Daniel bello eres, hermosas tus ideas, refulgente tu ingenio. Yo me encargo, “porfa”, soy trilingüe por los codos, como te confirmará mi señor Amanuense, encomiéndame la responsabilidad y no fallaré. Yo sabré hacerlo.
-Tampoco te pases, Lope- lo ignoró cruelmente Dániel.- ¿Tú qué opinas, Jok de las Ballestas?
- Tal vez un mercadillo solidario y ecológico, mi señor. Disponemos de acróbatas, bufones y saltimbanquis para animarlo en mi Hacienda, ¿Cree mi señor que sería interesante? -Preguntó Jok con pies de plomo.
- No lo veo, dijo Dániel y se hizo un silencio de esos que afloja el vientre. Algunos asistentes aprovecharon para hacerse ver y dejarse querer por el Rey Dániel:
- El lema podría ser “dos bragas un euro”, interrumpió Torcaz, sintiéndose brillante y henchida de su natural y siempre rebosante talento.
-No hagas caso mi señor Dániel, se abrió paso a empujones Bellaca de la Aceña, yo pensaré la manera, beberé en la fuente sabia de San Yutube, mi única e insustituible lectura, allí encontraré, como siempre, la solución.
Al rey Dániel se le iba hinchando la vena del cuello al escuchar tanta sandez. De pronto bramó: - Decid de una vez, ¿qué quieren vuestros campesinos piojosos?- ¡necesitamos sus votos hediondos!
Para evitar salir con las ingles repletas de reales puntapiés del real despacho de Dániel todos prefirieron callar
.
-Marchaos, plebe inmunda, ¿para esto os pago, miserables? Despuntado, delfín mío, ve a espiar el puesto del mercadillo para siervos de Lucien Duplo y cuando hayas visto lo que vende lo copiaremos.
Por el mercadillo de Lucien Duplo, donde profería alaridos incansables Gustoso del Asidero, paseó un buen rato Despuntado que, a su regreso de la misión espía se puso de puntillas y susurró a Dániel: -“Lucien Duplo les ha prometido a los siervos varias cabezas de sus responsables de Haciendas, mi señor, creo que con un poco de sangre de sus jefes el populacho se conformará…”
Dániel sonrió, sabiéndose poseedor de la solución, entonces levantose y gritó al Regente Tostado: dile al tecnólogo Largo Enlosado que active la catapulta de palomas mensajeras personalizadas, voy a mensajear a los siervos para ofrecerles cabezas de sus hacendados, como Duplo.
Y así lo hizo, señalando como guillotinables a: J. Carolus de los Rodrigos, (el sigiloso, que mediante un conjuro alcanzaba la invisibilidad en caso de haber ruido de problemas). A Don Equis de la Puente Caliente (contable mayor de las haciendas y morrales designado por Raposete, ángel caído del lejano reino de Gualestrit), Don Lope de los Betunes (experto en aparecer en todos los retratos y en tropezarse casualmente con Dániel de Pena y Amanuense por los pasillos para decirles lo guapos que están y el buen tipo que tienen), Joseph el Vislumbrante (chamán bárbaro, hombre propenso a jugar a reinar, pero de lejos), y algún otro.
Y ofertó también la testuz del mismísimo Tostado, regente y Vizconde del Embla, por si con eso la servidumbre le daba su voto en la Justa electoral.
Regentes y responsables de Haciendas, comprendieron ese día que el mal cuerpo que arrastraban desde semanas atrás no eran gases, era miedo.
jueves, 17 de marzo de 2011
Capítulo 2 de Tarma y Mite: De la Génesis de la candidatura de Lucien Duplo
-¿Me han llamado hoy de Zarzuela? – Preguntó Gregorio I a su ama de llaves por quinta vez.
- No, mi señor, Su Majestad se está quitando una espinilla en la hechicería internacional
Ruber.
Gregorio I languidecía cada día que pasaba sin que el Rey de todas las Hispanias le
llamase o enviase emisario, y eso, casi nunca ocurría ya.
Era una fría noche de invierno en la Quinta personal de Gregorio I en Colmenalejos. Un
grupo de jurisconsultos encapuchados invitados a cenar van entrando en procesión
silenciosa. La Quinta de Gregorio I se había ido ampliando con los años: primero dos
baños, luego dos baños y un aseo, luego dos baños, un aseo y un Campus…
- ¡Lucien, serás mi candidato!, atronó el Fundador del reino Carloszree.
- Pero maestro –respondió lloroso el Duplo- otra vez se reirán de mí, me llamarán Duplo
de los Umbrales, porque de ahí no paso nunca…
- Calla, toma y déjame a mí -dijo su maestro mientras la tapaba la boca con un
Montecristo del 15-. Marceliano no me sirve, no lo puedo controlar.
Se hace el silencio y tras comer un corderito lechal recién sacrificado y beber su sangre
fresca, pronuncian con solemnidad oratoria los principios que los habían de guiar,
oficiando Gregorio I, comienza:
- ¿Qué es la Ley, oh Jurisconsultos?
- Aquello que mana de tu soberano testiculaje, maestro.- respondían al unísono.
- ¿Quién es el rey de la Carloszree, oh Jurisconsultos?
- Tú, maestro, por siempre y para siempre.
- ¿Quién es mi legítimo y único heredero?
- Lucien Duplo, maestro, si quiere, y si no pues también.
- ¿Quién es el ilegítimo usurpador de mi trono?
- Dániel de Pena, señor.
- ¿Cuál es nuestro programa electoral, Oh Jurisconsultos?
- Echar al usurpador, maestro, y recuperar lo que nos pertenece.
Se calmaron y se fueron retirando al ver que no tocaba timba después de cenar esa noche,
todos menos Gustoso del Asidero, que tuvo que tomarse un orfidal para poder dormir, tal era la fiesta
que llevaba en cuerpo y alma.
-¿Me han llamado hoy de Zarzuela? – Preguntó Gregorio I a su ama de llaves por sexta vez.
- No, mi señor, Su Majestad está cazando osos con Gadafio I de Libia en Transilvania.
- No, mi señor, Su Majestad se está quitando una espinilla en la hechicería internacional
Ruber.
Gregorio I languidecía cada día que pasaba sin que el Rey de todas las Hispanias le
llamase o enviase emisario, y eso, casi nunca ocurría ya.
Era una fría noche de invierno en la Quinta personal de Gregorio I en Colmenalejos. Un
grupo de jurisconsultos encapuchados invitados a cenar van entrando en procesión
silenciosa. La Quinta de Gregorio I se había ido ampliando con los años: primero dos
baños, luego dos baños y un aseo, luego dos baños, un aseo y un Campus…
- ¡Lucien, serás mi candidato!, atronó el Fundador del reino Carloszree.
- Pero maestro –respondió lloroso el Duplo- otra vez se reirán de mí, me llamarán Duplo
de los Umbrales, porque de ahí no paso nunca…
- Calla, toma y déjame a mí -dijo su maestro mientras la tapaba la boca con un
Montecristo del 15-. Marceliano no me sirve, no lo puedo controlar.
Se hace el silencio y tras comer un corderito lechal recién sacrificado y beber su sangre
fresca, pronuncian con solemnidad oratoria los principios que los habían de guiar,
oficiando Gregorio I, comienza:
- ¿Qué es la Ley, oh Jurisconsultos?
- Aquello que mana de tu soberano testiculaje, maestro.- respondían al unísono.
- ¿Quién es el rey de la Carloszree, oh Jurisconsultos?
- Tú, maestro, por siempre y para siempre.
- ¿Quién es mi legítimo y único heredero?
- Lucien Duplo, maestro, si quiere, y si no pues también.
- ¿Quién es el ilegítimo usurpador de mi trono?
- Dániel de Pena, señor.
- ¿Cuál es nuestro programa electoral, Oh Jurisconsultos?
- Echar al usurpador, maestro, y recuperar lo que nos pertenece.
Se calmaron y se fueron retirando al ver que no tocaba timba después de cenar esa noche,
todos menos Gustoso del Asidero, que tuvo que tomarse un orfidal para poder dormir, tal era la fiesta
que llevaba en cuerpo y alma.
-¿Me han llamado hoy de Zarzuela? – Preguntó Gregorio I a su ama de llaves por sexta vez.
- No, mi señor, Su Majestad está cazando osos con Gadafio I de Libia en Transilvania.
lunes, 14 de marzo de 2011
Capítulo 1 de Tarma y Mite, siervas de Carloszree: De cómo la servidumbre participa en la Justa Electoral
A pesar del escaso valor de sus votos, la servidumbre concurría masivamente a las justas con urna propia, convencidos de que en caso de que los candidatos rozasen el empate en la Justa, su papel podría ser decisivo.
En el inframundo de la servidumbre se imitaba en cierto modo el modelo de castas y domesticación de los prohombres y los hidalgos:
Existían tres regentes: Tostado, Bellaca de la Aceña y Torcaz, mal avenidos, de rudos modales y proclives al uso de la fuerza bruta, en caso de sentir invadidos sus espacios de influencia, que consideraban propios.
Tostado, antiguo responsable de la hacienda de los Computadores, era sustituto de Raposete, el temible arquitecto principal del edificio de control a base de palo y zanahoria de la servidumbre. Torcaz era muy querida por Gregorio I, por lo que no se la cuestionaba y Bellaca de la Aceña (también llamada Procaz), un nombramiento incidental de Daniel de Pena al igual que Tostado. Los tres regentes y los responsables de haciendas, constituían un grupo directivo conocido como REHAZ (Responsables de las Haciendas) y en época electoral eran señalados por la maledicencia campesina como REZAD, por darse a la oración para aplacar el miedo de arder en la hoguera o perder su hacienda tras las justas electorales.
En las reuniones de REHAZ no se hablaba demasiado de cuestiones trascendentales sobre administración de las haciendas, en general preferían intercambiar recetas de cocina, comer pastas y disimular sus mutuos recelos como buenamente podían dándose a entretenidos juegos de rol organizados por Tostado y sus asesores.
Regentes y responsables de Haciendas en ningún caso trataban de hacer valer su criterio, en caso de tenerlo, ante la presencia de Virreyes, ministros y viceministros a los que rendían pleitesía a cambio de que los mantuviesen al cuidado de sus haciendas. Repetir con fingido y genuflexo entusiasmo los mantras del rey de turno era su filosofía de supervivencia.
Las Haciendas se comunicaban poco entre sí y se hacían cargo de tareas muy variadas: consultores de la inquisición-muy ligados a los jurisconsultos de Gregorio I y su legitimo heredero Lucien Duplo-, danzarines y acróbatas, abastecimiento, reserva de abrevaderos, guardianes, computadores, bibliotecarios, contables, pregoneros (amplio servicio doméstico de Chorches, Ministra de propaganda), relaciones extranjeras (competencia de Amanuense), pastoreo de estudiantes (menores y mayores) etc.
Intentaban instaurar sistemas hereditarios, (inspirados en los de prohombres e hidalgos) que les permitían mayor tranquilidad y fidelización.Se les permitía disfrutar, además, de estudiantes para afrontar las tareas más duras de la cosecha y el pastoreo y en caso de agitarse se les concedían días de descanso extra.
La servidumbre de base, dotada de una perturbadora conciencia moral e insólitas dosis de memoria, había contribuido cuatro años atrás a cerrar el paso a Duplo en su primer asalto sucesorio dando sus apoyos humildes a Dániel, pero ahora se sentía engañada y utilizada por éste por lo que apoyó en el primer envite de la justa al bárbaro Justo Marceliano (excepto los responsables de Haciendas, algo asustados por los ecos liberadores de la servidumbre del discurso de Marceliano)
Entre los responsables de las haciendas, había nostálgicos de Gregorio I, que soñaban con la restauración de su reinado de sombras que Lucien Duplo parecía significar, pero también había entusiastas partidarios de Dániel de Pena, en especial aquellos que habían engordado su patrimonio o el de sus haciendas en su etapa. En general, conocedores de su insalvable condición de servidumbre, eran proclives a guiarse por la aspiración suprema de poder seguir controlando sus haciendas un ratito más.
- ¿Qué era esto de las Haciendas que tengo delegadas en Tostado?- preguntó Dániel a Despuntado, mientras se levantaba de hacer de vientre.
- Tengo entendido que son aquellos sin los cuales los cruasanes y los cafés no llegarían a su mesa, mi señor- dijo despuntado mientras le entregaba el rollo de higiénico perfumado reciclado a base de estatutos y otras Leyes promulgadas por Gregorio I.
- ¿Cómo Uan-chu?- preguntó Dániel, algo contrariado por tener que tratar cuestiones tan lejanas al JCR.
- Sí, pero con contrato fijo y conciencia de clase.
- Bah, concluyó Daniel, encarga a Tostado prometerles intercomunicadores corporativos de última generación y si no aceptan, amenázales con “devaluarles el despeño”.
- Sí mi señor, asintió Despuntado, sabiendo que el Breve había querido decir “evaluarles el desempeño”.
Ante la batalla final de la Justa, la servidumbre se encontraba entre la espada y la pared, porque su deseo de ver la desaparición de Dániel y sus infames regentes sólo podía consumarse apoyando a Duplo del que lógicamente no podían fiarse, conocedores de que sus intenciones expresas para con la servidumbre no debían ser sinceras. ¿Por quién se decantaría la servidumbre en el segundo envite de la Justa, renunciaría a participar?
En el inframundo de la servidumbre se imitaba en cierto modo el modelo de castas y domesticación de los prohombres y los hidalgos:
Existían tres regentes: Tostado, Bellaca de la Aceña y Torcaz, mal avenidos, de rudos modales y proclives al uso de la fuerza bruta, en caso de sentir invadidos sus espacios de influencia, que consideraban propios.
Tostado, antiguo responsable de la hacienda de los Computadores, era sustituto de Raposete, el temible arquitecto principal del edificio de control a base de palo y zanahoria de la servidumbre. Torcaz era muy querida por Gregorio I, por lo que no se la cuestionaba y Bellaca de la Aceña (también llamada Procaz), un nombramiento incidental de Daniel de Pena al igual que Tostado. Los tres regentes y los responsables de haciendas, constituían un grupo directivo conocido como REHAZ (Responsables de las Haciendas) y en época electoral eran señalados por la maledicencia campesina como REZAD, por darse a la oración para aplacar el miedo de arder en la hoguera o perder su hacienda tras las justas electorales.
En las reuniones de REHAZ no se hablaba demasiado de cuestiones trascendentales sobre administración de las haciendas, en general preferían intercambiar recetas de cocina, comer pastas y disimular sus mutuos recelos como buenamente podían dándose a entretenidos juegos de rol organizados por Tostado y sus asesores.
Regentes y responsables de Haciendas en ningún caso trataban de hacer valer su criterio, en caso de tenerlo, ante la presencia de Virreyes, ministros y viceministros a los que rendían pleitesía a cambio de que los mantuviesen al cuidado de sus haciendas. Repetir con fingido y genuflexo entusiasmo los mantras del rey de turno era su filosofía de supervivencia.
Las Haciendas se comunicaban poco entre sí y se hacían cargo de tareas muy variadas: consultores de la inquisición-muy ligados a los jurisconsultos de Gregorio I y su legitimo heredero Lucien Duplo-, danzarines y acróbatas, abastecimiento, reserva de abrevaderos, guardianes, computadores, bibliotecarios, contables, pregoneros (amplio servicio doméstico de Chorches, Ministra de propaganda), relaciones extranjeras (competencia de Amanuense), pastoreo de estudiantes (menores y mayores) etc.
Intentaban instaurar sistemas hereditarios, (inspirados en los de prohombres e hidalgos) que les permitían mayor tranquilidad y fidelización.Se les permitía disfrutar, además, de estudiantes para afrontar las tareas más duras de la cosecha y el pastoreo y en caso de agitarse se les concedían días de descanso extra.
La servidumbre de base, dotada de una perturbadora conciencia moral e insólitas dosis de memoria, había contribuido cuatro años atrás a cerrar el paso a Duplo en su primer asalto sucesorio dando sus apoyos humildes a Dániel, pero ahora se sentía engañada y utilizada por éste por lo que apoyó en el primer envite de la justa al bárbaro Justo Marceliano (excepto los responsables de Haciendas, algo asustados por los ecos liberadores de la servidumbre del discurso de Marceliano)
Entre los responsables de las haciendas, había nostálgicos de Gregorio I, que soñaban con la restauración de su reinado de sombras que Lucien Duplo parecía significar, pero también había entusiastas partidarios de Dániel de Pena, en especial aquellos que habían engordado su patrimonio o el de sus haciendas en su etapa. En general, conocedores de su insalvable condición de servidumbre, eran proclives a guiarse por la aspiración suprema de poder seguir controlando sus haciendas un ratito más.
- ¿Qué era esto de las Haciendas que tengo delegadas en Tostado?- preguntó Dániel a Despuntado, mientras se levantaba de hacer de vientre.
- Tengo entendido que son aquellos sin los cuales los cruasanes y los cafés no llegarían a su mesa, mi señor- dijo despuntado mientras le entregaba el rollo de higiénico perfumado reciclado a base de estatutos y otras Leyes promulgadas por Gregorio I.
- ¿Cómo Uan-chu?- preguntó Dániel, algo contrariado por tener que tratar cuestiones tan lejanas al JCR.
- Sí, pero con contrato fijo y conciencia de clase.
- Bah, concluyó Daniel, encarga a Tostado prometerles intercomunicadores corporativos de última generación y si no aceptan, amenázales con “devaluarles el despeño”.
- Sí mi señor, asintió Despuntado, sabiendo que el Breve había querido decir “evaluarles el desempeño”.
Ante la batalla final de la Justa, la servidumbre se encontraba entre la espada y la pared, porque su deseo de ver la desaparición de Dániel y sus infames regentes sólo podía consumarse apoyando a Duplo del que lógicamente no podían fiarse, conocedores de que sus intenciones expresas para con la servidumbre no debían ser sinceras. ¿Por quién se decantaría la servidumbre en el segundo envite de la Justa, renunciaría a participar?
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